En 2008 se nos avecinan unos textos inéditos del genial Ramón del Valle-Inclán. No hay que perderlos de vista.

“Entre las cartas hasta ahora no recogidas en su epistolario se encuentra una especialmente emotiva que Valle-Inclán escribía en julio de 1931 a su hijo Carlos, a la sazón estudiante de bachillerato. Allí el padre se muestra muy satisfecho porque el muchacho estuviese cumpliendo cabalmente “las obligaciones que tienes para conmigo: Lo que llamaban los antiguos las obligaciones de la sangre”. Y añadía:
“Yo a fuerza de trabajo, de sacrificios y de dignidad personal he logrado para ti un nombre respetado. Acaso es el único patrimonio que podré dejarte”.
Carlos Valle-Inclán Blanco, el primer Marqués de Bradomín fuera de la literatura, falleció en 2006 tras una larga vida en la que nunca cejó en el cumplimiento de aquellas obligaciones.
Darío Villanueva, El Cultural“.
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“Fragmentos de “Sevilla”, un desarrollo de la acción del libro séptimo de Viva mi dueño; La muerte bailando pertenecería a la serie de la Guerra carlista: el manuscrito estaba preparado para su publicación, pues va acompañado de una copia a mano realizada por Josefina Blanco, mujer de Valle. Por último, el tercer inédito, Bradomín expone un juicio pesimista y paradójico de España, forma parte de la serie de El ruedo ibérico, con la particularidad de que ofrece una mirada desconocida del taller del escritor.
Sevilla,
por Ramón Del Valle-inclán
Guadalquivir, entre verdes naranjales, lame los muros de las anchas villas solaneras que, de los campos cordobeses, descienden a las arenas marismeñas, villas de prosapia latino-mulsulmana, fulgurantes de sol, con frescos lagares oscuros, de aceite y de mosto, con labradores y ganaderos de muchas onzas: -Verbosas hipérboles: Sombras de azabache: El enjalbe de los muros afina el el negro resalte de las rejas, y el talle de las morenas.
La muerte bailando,
por Ramón Del Valle-inclán
Al General Luyando le gustaban las habaneras, y como el capellán ponía escrúpulo en acompañarlas, salió al piano una señorita sin novios ni esperanzas, seca, cuarenteña, desabrida y burlona. Una vez en el taburete del piano, vuelta la cabeza, sacó la lengua a modo de gracia. Matildita Mencos, hacía veinte años, que acompañaba en las tertulias.
Bradomín expone un juicio pesimista y paradójico de España,
por Ramón Del Valle-Inclán
Tornó a repetir, triste, desengañado y burlón el viejo dandi:
–Aquí no puede haber otra cosa que un motín de sargentos.
Replicó Mori:
–Señor Marqués, esta vez los sargentos son generales.
–Cambian los galones, pero la mentalidad no cambia. Las revoluciones, solamente las hacen los grandes Pueblos.
A una voz protestaron las tres señoras, como si hubiera sido la mayor de las herejías.
–¡España es un gran Pueblo!







































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