<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><!-- generator="wordpress/2.3" -->
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	>
<channel>
	<title>Comentarios en: Espiando a mi vecina</title>
	<link>http://www.morfeoeditorial.com/blog/2007/12/29/espiando-a-mi-vecina/</link>
	<description>Buscando lo más destacable, me convertí­ en un bit</description>
	<pubDate>Thu, 04 Dec 2008 20:45:56 +0000</pubDate>
	<generator>http://wordpress.org/?v=2.3</generator>
		<item>
		<title>By: Fermín Bohórquez</title>
		<link>http://www.morfeoeditorial.com/blog/2007/12/29/espiando-a-mi-vecina/#comment-136</link>
		<dc:creator>Fermín Bohórquez</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 07 Jan 2008 07:55:09 +0000</pubDate>
		<guid>http://www.morfeoeditorial.com/blog/2007/12/29/espiando-a-mi-vecina/#comment-136</guid>
		<description>Me voya a animar a escribirle un minicuento a la sedicente chilena de marras, que se lo merece. 
http://www.yuvutu.com/modules.php?name=Video&#38;op=view&#38;video_id=94757
Ahí va:
                                                 La súcuba
Lo tenía merecido, por gilipollas. Cada cierto tiempo, ella entraba en mi messenger y me requería con sus monerías y sus carantoñas. Sabía de mi predilección por su cuerpo, de mi devoción obsesiva por sus pechos (ay, esos pechos perfectos, al natural, sin operaciones ni cirugía, unos pechos como ya no existen, unos pechos como Dios manda, unos pechos gloriosos, celestiales, incluso arcangélicos, unos pechos con unas aureolas generosas, que colgaban como racimos de uvas, listos para ser devorados, unos pechos ubérrimos, casi de embarazada, que penduleaban juguetonamente pidiendo guerra y lametazos, ay unos pechos para cometer un delito) y por su ombligo (ay, su ombligo, un ómfalos donde demorar mi deseo antes de abrevar definitvamente, cual bestia en celo, en el venero de esa diosa). Ella sabía eso, y mucho más. Sabía que su lozana piel me vapuleaba las entrañas; sabía que yo no sería capaz de controlarme por mucho tiempo, que su cuerpo virginal me seducía como sólo una profesional podría hacerlo; sabía que ser la hija pequeña de mi mejor amigo no iba a impedir que yo no consumara mi lujuriento pecado.  Por eso, hoy, aprovechando mi enésima negativa (rotunda y firme como todas las anteriores; esa retahíla que tecleaba ya cada vez con menos convicción: yo estaba casado,  era moderadamente feliz,  tenía dos hijos, su padre era mi socio en la empresa...), me brindó un estríptis de órdago...
Un deseo vesánico se apoderó de mí. Marqué su número de móvil y le confirmé que iría a su casa en cinco minutos (me confesó que estaba sola). Ahora todo estaba perdido. Todo se iría al carajo. Mi fe, mi compromiso, mi fidelidad a mi esposa,... al traste con todo ello. Y todo por culpa de esa divina súcuba que sacó lo peor de mi mismo...
Fermín Bohórquez
Bueno, podría haberlo mejorado, pero es que es muy pronto aún, o muy tarde, y no me ha dado tiempo de corregirlo
Señor, qué tetas tiene la niña...madre</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Me voya a animar a escribirle un minicuento a la sedicente chilena de marras, que se lo merece.<br />
<a href="http://www.yuvutu.com/modules.php?name=Video&amp;op=view&amp;video_id=94757" rel="nofollow">http://www.yuvutu.com/modules.php?name=Video&amp;op=view&amp;video_id=94757</a><br />
Ahí va:<br />
                                                 La súcuba<br />
Lo tenía merecido, por gilipollas. Cada cierto tiempo, ella entraba en mi messenger y me requería con sus monerías y sus carantoñas. Sabía de mi predilección por su cuerpo, de mi devoción obsesiva por sus pechos (ay, esos pechos perfectos, al natural, sin operaciones ni cirugía, unos pechos como ya no existen, unos pechos como Dios manda, unos pechos gloriosos, celestiales, incluso arcangélicos, unos pechos con unas aureolas generosas, que colgaban como racimos de uvas, listos para ser devorados, unos pechos ubérrimos, casi de embarazada, que penduleaban juguetonamente pidiendo guerra y lametazos, ay unos pechos para cometer un delito) y por su ombligo (ay, su ombligo, un ómfalos donde demorar mi deseo antes de abrevar definitvamente, cual bestia en celo, en el venero de esa diosa). Ella sabía eso, y mucho más. Sabía que su lozana piel me vapuleaba las entrañas; sabía que yo no sería capaz de controlarme por mucho tiempo, que su cuerpo virginal me seducía como sólo una profesional podría hacerlo; sabía que ser la hija pequeña de mi mejor amigo no iba a impedir que yo no consumara mi lujuriento pecado.  Por eso, hoy, aprovechando mi enésima negativa (rotunda y firme como todas las anteriores; esa retahíla que tecleaba ya cada vez con menos convicción: yo estaba casado,  era moderadamente feliz,  tenía dos hijos, su padre era mi socio en la empresa&#8230;), me brindó un estríptis de órdago&#8230;<br />
Un deseo vesánico se apoderó de mí. Marqué su número de móvil y le confirmé que iría a su casa en cinco minutos (me confesó que estaba sola). Ahora todo estaba perdido. Todo se iría al carajo. Mi fe, mi compromiso, mi fidelidad a mi esposa,&#8230; al traste con todo ello. Y todo por culpa de esa divina súcuba que sacó lo peor de mi mismo&#8230;<br />
Fermín Bohórquez<br />
Bueno, podría haberlo mejorado, pero es que es muy pronto aún, o muy tarde, y no me ha dado tiempo de corregirlo<br />
Señor, qué tetas tiene la niña&#8230;madre</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>By: Fermín Bohórquez</title>
		<link>http://www.morfeoeditorial.com/blog/2007/12/29/espiando-a-mi-vecina/#comment-135</link>
		<dc:creator>Fermín Bohórquez</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 07 Jan 2008 07:26:05 +0000</pubDate>
		<guid>http://www.morfeoeditorial.com/blog/2007/12/29/espiando-a-mi-vecina/#comment-135</guid>
		<description>Querido Parrondo, qué desangelado tu último cuento, cú)anto spleen, cúanta mortecina grisura, cuánto realismo sucio (aunque más bien habría que rebautizarlo como realismo triste), casi me atrevería a llamarlo cariacontecido carpetovetonismo
casi hasta me arrepiento de haberte enviado ese enlace
Gracias por la ofrenda
hoy, en mis escarceos onanistas por la red he encontrado esta pequeña joya que estoy seguro que te va a gustar, mucho más lozana (aunque no andaluza) que la talludita bruni que tanto os gusta...
Las tetas más perfectas que he visto en siglos, 
toda ella es una proporción áurea
mira, mira, que no engaño
http://www.yuvutu.com/modules.php?name=Video&#38;op=view&#38;video_id=94757
fermín
y que viva cela, coño</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Querido Parrondo, qué desangelado tu último cuento, cú)anto spleen, cúanta mortecina grisura, cuánto realismo sucio (aunque más bien habría que rebautizarlo como realismo triste), casi me atrevería a llamarlo cariacontecido carpetovetonismo<br />
casi hasta me arrepiento de haberte enviado ese enlace<br />
Gracias por la ofrenda<br />
hoy, en mis escarceos onanistas por la red he encontrado esta pequeña joya que estoy seguro que te va a gustar, mucho más lozana (aunque no andaluza) que la talludita bruni que tanto os gusta&#8230;<br />
Las tetas más perfectas que he visto en siglos,<br />
toda ella es una proporción áurea<br />
mira, mira, que no engaño<br />
<a href="http://www.yuvutu.com/modules.php?name=Video&amp;op=view&amp;video_id=94757" rel="nofollow">http://www.yuvutu.com/modules.php?name=Video&amp;op=view&amp;video_id=94757</a><br />
fermín<br />
y que viva cela, coño</p>
]]></content:encoded>
	</item>
</channel>
</rss>
