Ayudas a la reproducción.
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“Se ofrece semen a la carta. El Instituto Valenciano de Infertilidad lanza en Internet un servicio con el que se puede elegir un donante según su color de ojos o de piel o su altura. “Caucásico, ojos azules, pelo ondulado castaño oscuro, color de piel pálida, 73 kilos, 1,74 metros de alto”. El Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI) exporta muestras de semen a la carta, que se pueden elegir en Internet a partir de un listado de 110 donantes, todos ellos con su correspondiente descripción de color de piel, ojos, talla, peso, grupo y tipo sanguíneo y etnia, e identificados por un código. En España es ilegal que las mujeres que se someten a tratamientos de fertilidad seleccionen las características físicas que quieren para sus hijos. Son los centros de reproducción asistida quienes, en función de los rasgos de los padres o la madre, eligen al donante más apropiado. “En ningún caso podrá seleccionarse personalmente el donante a petición de la receptora. El equipo medico deberá procurar garantizar la mayor similitud fenotípica [rasgos físicos] e inmunológica posible de las muestras disponibles con la mujer receptora”, como recoge la Ley sobre Técnicas de Reproducción Asistida, de 2006. Sin embargo, hay países en los que no existe este impedimento. A ellos se dirige el Banco de Semen Internacional, según el IVI. “Hemos hecho 250 envíos de muestras desde que lo pusimos en marcha, hace unos siete meses, con destino a países como Suiza, Bélgica, Brasil o Panamá”, explica Nicolás Garrido, el jefe de andrología y del banco de semen de este centro privado asociado a la Universitat de València. Han tenido incluso una solicitud de Singapur. “Supongo que sería una pareja no oriental que buscaba rasgos occidentales para su hijo”, apunta Garrido. Del centenar de donantes del banco del IVI, situado en Valencia, sólo hay dos afroamericanos. La aplastante mayoría tiene rasgos caucásicos, el pelo castaño y los ojos marrones. Una edad comprendida entre los 19 y los 25 años. La mayoría, destaca el IVI, universitarios. “Somos muy exigentes con los donantes”, indica Garrido, “si lo habitual es obtener 20 millones de espermatozoides con buena movilidad por muestra, nosotros elevamos el listón a 90 millones para incluirla en nuestro banco”. La ley española impide que el semen de un mismo donante se emplee para concebir a más de seis niños, de forma que muchas de las muestras son de estos padres biológicos de familia numerosa, que pueden seguir teniendo hijos, sin ellos saberlo, en el extranjero.
El País“.




















































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