Celebración de la España futbolística
Martes, Julio 1st, 2008Una brillante generación deportiva, también en fútbol.


“EUROCOPA 2008: España, campeona 44 años después. Delirio total. Cientos de miles de aficionados reciben a los campeones de Europa. Los jugadores se dieron un baño de masas en Colón, adonde llegaron en un autobús descapotable. La azafata más fotografiada de España abrió la puerta del avión y el centenar de objetivos y cámaras que esperaban a pie de pista en el aeropuerto de Barajas captaron la imagen más esperada. Eran las 19.55 y Luis Aragonés e Iker Casillas sostenían la Copa de Europa por las orejas con cariño. Detrás, en fila india, los 22 futbolistas restantes que se coronaron como reyes del continente esperaban su turno como podían, desatados por la alegría. Las caras de somnolencia y las legañas los delataban. La noche se había alargado hasta las 10.00 y el avión, con las azafatas siguiendo el ritmo hipnótico de la Macarena, no había servido para descansar un poco ante la fiesta que se avecinaba. A medida que caminaron hacia el autobús descapotable que los transportó a la plaza de Colón, se fueron despertando. Regresaron las bromas, los cánticos y los bailes. En el autocar les esperaba una sorpresa. Una nevera llena de cervezas les terminó de encender. Rápidamente se reestableció el núcleo duro de las bromas en el grupo. Villa se hizo con el micrófono, mientras le acompañaban en los coros Capdevila y Reina. Cazorla se convirtió en el niño con el que todos jugaban. Al pequeño mediapunta lo zarandearon y lo bañaron en cerveza. A pocos metros, Ramos y Torres se subieron a las esquinas delanteras del autobús. Querían llegar a Colón desde una posición privilegiada y no pensaban ceder sus tronos. Ni siquiera se sirvieron las copas del improvisado botellón, que reclamaban a cualquiera de sus compañeros. No habían llegado aún los jugadores a la plaza de Colón, pero los aficionados casi podían acariciarlos. Los gritos y aplausos se hacían sentir por la carretera de Barcelona, el camino que siguió el autobús que, escoltado por varias furgonetas de la policía, trasladó a la selección desde Barajas a la plaza de Colón. Los aficionados aún tuvieron que aguantar, bajo un sol de castigo, más de una hora. Hasta que, por fin, los héroes llegaron a la fiesta. “España siempre” se podía leer a un lado del autobús, en blanco y con letras mayúsculas. Al otro lado, el lema de una marca publicitaria en inglés acaparaba la atención: “Impossible is nothing”. Porque esta vez nada era imposible. Y claro, el delirio se adueñó del respetable, que inundó buena parte d el Paseo de la Castellana. Durante todo el trayecto, a la selección la acompañó una caravana de motos, muchas ondeando banderas. Algunos coches, estacionados en el arcén, hacían sonar el claxon al paso de los campeones, que no se cansaban de saludar. Arriba, todos con la camiseta roja, excepto Casillas, Reina y Palop, vestidos con la camiseta amarilla de los porteros. Todos iban con la zamarra que les acompañaron durante los 22 días que duró el torneo. Todos menos uno, Sergio Ramos, que vestía una camiseta blanca con el número 16 a la espalda y la foto de Antonio Puerta -tal y como hizo al término del partido con Alemania-, futbolista del Sevilla y su amigo, ya fallecido. Ahora era el momento de celebrarlo con la afición.
El País“.






