Kosovo
Jueves, Julio 10th, 2008Kosovo, ¿eterno enftrentamiento entre serbios y albaneses?

“KOSOVO, la herida abierta. A los tres meses de su controvertida independencia, kosovo continúa sumido en la crispación y el caos. El enfrentamiento entre serbios y albaneses no ha hecho más que cambiar de signo, y la Eulex, la misión estrella de la Unión Europea para garantizar su estabilidad, sigue varada por las disensiones internacionales. Álvaro Ybarra Zavala retrata para `XLSemanal´ las dos caras del nuevo país. El día de la independencia de Kosovo, el pasado 17 de febrero, un anciano albanés de Mitrovica se empeñaba en cruzar al sector serbio y, viéndose seriamente disuadido por la OTAN, se indignaba: «¿Pero qué independencia es ésta, pues?». Y es que las independencias, con su halo milagroso, son cosa tan colorista y mediática que pueden deslizarse fácilmente –más con artistas como Björk a la bandera– hacia la política friqui más que simplemente de salón. La realidad es que a uno le cambian la llave de casa, le dicen que fue adoptado, que la tal cuna era una filfa y que hay un nuevo país. Así de aperreados se han levantado numerosos ex yugoslavos durante años y ahora los serbios, especialmente los del nuevo Kosovo independiente. Pero, más que sin bandera, los conflictos dejan a gente de patitas en la calle. Hace ahora nueve años que la guerra se detuvo, viró sobre sí misma y las bombas de la OTAN y el saqueo y la deportación de albanokosovares llegaron a su fin. Pero antes de que estallara la paz llegó la victoria. En los ojos del joven Shpend, el triunfo eran llamaradas de legitimidad; días después, mientras desplazaba de sus puestos a los azarados médicos serbios en el hopistal de Pristina, se autonombró jefe de departamento. La victoria hizo irreconocible al amigo de noches de indulgencia en medio de la tragedia. Shpend venía a confirmar que las víctimas a veces no son mejores: sólo sufren. Y en aquella Yugoslavia envenenada de chauvinismo se vio que sólo conmovía realmente el sufrimiento de una de las partes: Belgrado departía muy `chic´ en sus terrazas, mientras Bosnia se desangraba y Kosovo lloraba; hoy, Serbia es la nueva víctima. «El nacionalismo es la ideología del tonto –dice la escritora croata disidente Dubravka Ugresic– simplifica mucho el mundo».









