Sobre la extraña cúpula de Miquel Barceló.


“En el camino temporal que le ha llevado de Málaga a Ginebra, Miquel Barceló no ha leído la prensa. Prescindió a conciencia de conocer qué calificaticos le han llovido a su curriculum después del asunto de la cúpula. Elude el tema como puede, pero arroja dos datos claros: el primero, que le apena que toda esta historia se esté utilizando como un arma política. El segundo, que él es un artista al que se le propuso un proyecto y que esto es justamente a lo que se ha dedicado durante 14 meses. “Me siento apoyado por el mundo del arte”. De paseo en autobús por Ginebra, el pintor adquiere el rol de guía turístico y define, como instantáneas, las bellezas de la ciudad, que alguna tiene. “Durante los meses que viví aquí contemplaba cada día el paisaje de esas montañas”, recuerda, y señala la pequeña cordillera que se levanta junto al lago. “Poco a poco, vi cómo iba apareciendo en mis acuarelas este skyline”, añade con el tono de quien no se sabe sobrepasado por la polémica. “Me siento apoyado por el mundo del arte”, sostiene, y vuelve a abandonar el asunto para hablar de su obra y mostrar alguna estampa más de la capital a quien pregunta. “¿No es horrible aquella estátua de Sissi? Con lo guapa que era Romy Schneider”.










