¿Acaso los violadores, sobre todo si son reincidentes, acaban arrepintiéndose de sus fechorías? Y si hay algunos que se arrepienten, ¿se arrepentirían de tal modo como para pedir la castración química? La castración química ¿ha de ser voluntaria o impuesta? ¿Hay que medir el grado de incidencia para imponerla, como si una violación fuese más grave que otra?
Muchas preguntas en el tintero.
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“Cataluña ofrecerá desde septiembre inhibidores sexuales a violadores. El tratamiento será voluntario y se recetará a presos con riesgo de reincidencia. Cataluña será, a partir de septiembre, la primera comunidad autónoma que suministra inhibidores sexuales a los violadores con riesgo de reincidencia. La Generalitat empezará a recetar el tratamiento -la mal llamada castración química- a los condenados por delitos sexuales que estén a punto de abandonar la cárcel y corran el riesgo de cometer nuevas agresiones. La medida será voluntaria: sólo la adoptarán los presos que lo deseen. Su alcance será, además, muy limitado. La consejera de Justicia, Montserrat Tura, cree que si sólo tres presos siguen el tratamiento el primer año será “todo un éxito”.
El País”.




















































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