Ir al contenido


También puede comprar estos libros desde fuera de España (envío garantizado en 48/72 horas)
Comprar en la editorial || Comprar e-Books || Comprar en Amazon
          

RELATOS DEL FUEGO SANGUINARIO Y UN CANDOR, una cita de cada página, en ABIERTO

Recuerdos de Estados Unidos

Parte de lo que se entiende como “epopeya americana”.

Batalla de Little Big Horn

“Masacre en Montana Mayor Marcus Reno. No murió con las botas puestas. Perdió los nervios en Little Big Horn y no acudió en ayuda del general Custer. (…) A Reno le encargó Custer hacerse cargo de un batallón del 7º, con unos 150 hombres, y cargar directo contra el sur del poblado, tras lo cual, añadió con unas palmaditas, “ya le ayudaremos”. Como Custer no se vio en la necesidad de informar a nadie de su estrategia, faltaría más, Reno no tenía ni idea de qué se proponía el gran hombre, que se lanzó con el grueso del regimiento hacia la otra punta del campamento. El mayor cruzó el río y avanzó cautelosamente hacia los indios, de los que lógicamente, recelaba. Éstos le atacaron en masse. Entonces Reno se acollonó. Mandó desmontar y formar una línea de tiradores. Y luego buscar refugio entre los árboles. Temeroso de verse rodeado, ordenó volver a montar y salir de allí. La retirada fue realizada de la peor manera, sin cobertura ni retaguardia y dejando atrás a los heridos (con los que los indios, como se puede imaginar, no eran muy comprensivos). Mientras Reno consultaba con el guía indio Cuchillo Sangriento, un nombre sin duda para serenarte en medio de una batalla, éste recibió un balazo en la cabeza que roció al oficial de sangre y sesos, al tiempo que un soldado caía abatido al lado de un tiro que le entró por el cuello y le salió por la boca. Nuestro hombre fue víctima del pánico. El recruce del río fue un caos. En el ataque y la retirada, Reno perdió, además del coraje, tres oficiales y 29 soldados. También el sombrero, así que se cubría con un pañuelo rojo que le daba el aspecto de un loco. Cuando se reunió con la tercera columna del regimiento, mandada por el capitán Benteen (otro genio) y se atrincheraron juntos, no estaba para pensar en dónde demonios se había metido Custer. Al sugerirle el capitán Weir que debían ir a ver si podían echarle una mano al jefe (en la dirección en que éste había partido se escuchaban tiros y gritos: el sentido militar mandaba dirigirse “hacia el sonido de los cañones”), se opuso, sentenciando con bastante poca fortuna, que Custer ya tenía bastante tropa para ocuparse de sus indios.

El País“.

Share and Enjoy:
  • Digg
  • Sphinn
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Mixx
  • Google Bookmarks
  • BarraPunto
  • Live
  • Meneame
  • StumbleUpon
  • Technorati
  • Tumblr
  • TwitThis
  • Wikio
  • Bitacoras.com

Publicado en Cultura, Internacional, Sociedad.

Etiquetado con , , , , .


0 Respuestas

Sigue la conversación, suscríbete al RSS feed de los comentarios de esta entrada.



Un poco de HTML está bien

o responde a esta entrada a través de una referencia.



morfeoeditorial.com se reserva el derecho de publicar, en forma de libro, los comentarios aquí escritos

morfeoeditorial.com no se hace responsable del contenido de los comentarios aquí escritos