El cibersexo crece, y crece, y crece… con todas sus virtudes y sus peligros.

“93 millones de formas de practicar el sexo. El cibersexo triunfa por ser accesible, anónimo y asequible – La mayoría de los usuarios son hombres – Ofrece todas las variantes imaginables, en un espacio sin culpa ni vergüenza. Teclear la palabra sexo en cualquier motor de búsqueda de Internet arroja un resultado de 93 millones de páginas. Hacerlo en inglés multiplica la cifra casi por siete: +hay 645 millones de páginas en la Red. Pero el sexo, en Internet, no es necesario buscarlo. Simplemente, se encuentra: basta con abrir la bandeja de entrada del correo electrónico, con toda probabilidad llena de spams masivos con ofertas de viagra a granel, contactos con chicas -Internet sigue teniendo un sesgo fundamentalmente heterosexual- o fraudulentas recetas para alargar el pene o motivar a los inapetentes. Sexo es la palabra más buscada en Internet, que, como en otros muchos aspectos de la vida cotidiana, del trabajo al ocio, está modificando los modos de relación social y personal. El denominado cibersexo, que no está catalogado como conducta patológica en ninguna clasificación internacional -sólo tienen esa consideración las adicciones químicas y la ludopatía-, consiste en experimentar estimulación sexual mientras se mantiene contacto online con otra persona o, por extensión, en el consumo de material sexual virtual para obtener estimulación o excitación sexual.
El País“.






















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