Brad Pitt y Quentin Tarantino, ayer, en San Sebastián, de promoción.
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“El día de los bastardos malditos. El festival de San Sebastián, consciente de las justificadas acusaciones de ausencia de glamour (que asco le estoy pillando a concepto tan sobado y en boca de tanto hortera con pretensiones de sofisticación) en sus últimas ediciones, se las ha ingeniado este año para empezar a lo grande, con la presencia en vivo y en directo de Quentin Tarantino, topmodel entre los autores cool, algo más que un director de cine, y de ese fulano escandalosamente guapo y molón llamado Brad Pitt. Aunque la caprichosa atmósfera se haya conjurado para deslucir el acontecimiento con inmisericorde lluvia es improbable que decrezca la generalizada expectación del personal por ver y escuchar en vivo y en directo a gente con tanto morbo. Haber logrado que ellos promocionen en San Sebastián Malditos bastardos tiene mucho mérito. Lo que no me atrevo a garantizar es que su película sea una obra maestra. El protagonismo de Brad Pitt es falso, aunque le convenga a la promoción, ya que este aparece en la pantalla alrededor de 30 minutos.
El País“.




















































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