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El cuento inédito del invierno: BOA PELO CRESPO (la historia de una cría barcelonesa rebosante de odio y de maldad)

El testamento de Camilo José Cela

(Chismes)

Herencias: cuando al dinero se le llama “legítimo”.

“Cela Conde, 1 – Marina Castaño, 0. La Justicia da la razón al hijo del Nobel ante su reclamación testamentaria – La segunda esposa del escritor deberá indemnizarle con casi cuatro millones. El juez de primera instancia número 40 de Madrid determina que el escritor perjudicó los derechos de su descendiente y que éste debe ser compensando con 5,2 millones de euros. De esa partida 1,8 millones deben ser aportados desde la Fundación Camilo José Cela de Galicia y el resto por la viuda del autor, Marina Castaño, y las sociedades a las que el Nobel cedió sus derechos, perjudicando los intereses de su hijo. Once años antes de su fallecimiento, en 1991, Cela dictó testamento. En él nombró “heredera universal” a Marina Castaño, su segunda esposa, y afirmó que había satisfecho “totalmente” la parte legítima que correspondía a su hijo -dos tercios del total-, con la donación de un valioso cuadro de Joan Miró. Al morir, el creador de La colmena estaba técnicamente en la indigencia, no tenía bienes a su nombre ni era el titular de los derechos sobre sus obras.

El País“.

Publicado en Cultura, Sociedad.

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Una Respuesta

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  1. 25Aries dijo

    Hola, buenas.

    TESTAMENTO DE CJ CELA:

    La Donación de mis órganos….

    Quiero el día que yo muera
    poder donar mis riñones,
    mis ojos y mis pulmones.
    Que se los den a cualquiera.

    Si hay un paciente que espera
    por lo que yo ofrezco aquí
    espero que se haga así
    para salvar una vida.
    Si ya no puedo respirar,
    que otro respire por mí.

    Donaré mí corazón
    para algún pecho cansado
    que quiera ser restaurado
    y entrar de nuevo en acción.

    Hago firme donación
    y que se cumpla confío
    antes de sentirlo frío,
    roto, podrido y maltrecho
    que lata desde otro pecho
    si ya no late en el mío.

    La pinga la donaré
    y que se la den a un caído
    y levante poseído
    el vigor que disfruté.

    Pero pido que después
    se la pongan en un jinete,
    de esos que les gusta brete.
    Eso sería una gran cosa
    yo descansando en fosa
    y mi pinga dando fuerte.

    Entre otras donaciones
    me niego a donar la boca.
    Pues hay algo que me choca
    por poderosas razones.
    Sé de quien en ocasiones
    habla mucha bobería;
    mama lo que no debía
    y prefiero que se pierda
    antes que algún comemierda
    mame con la boca mía.

    El culo no lo donaré
    pues siempre existe un confuso
    que pueda darle mal uso
    al culo que yo doné.
    Muchos años lo cuidé
    lavándomelo a menudo.
    Para que un cirujano chulo
    en dicha transplantación
    se lo ponga a un …
    y muerto me den por el culo.

    RIP, DON CAMILO.



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