Conozcan, algo, a los jefes militares españoles. Satisface conocer cierto cambio de mentalidad en el generalato de España.
“Hablan los generales. No quieren ser los grandes mudos de la sociedad. Están orgullosos de ser militares. Por primera vez desde la Transición, un grupo de altos mandos de las Fuerzas Armadas, al frente de las unidades más poderosas y los grandes centros de pensamiento y de decisión de los ejércitos, hablan de su pasado, presente y futuro. De las academias de Franco donde se educaron, de la noche del 23-F, de sus nuevas misiones al servicio de la sociedad. Así son y así piensan los generales españoles. El general Rodríguez es hoy un Jemad con atribuciones bien definidas y reforzadas; es el principal asesor militar del presidente del Gobierno y el mando de la estructura operativa de las Fuerzas Armadas bajo la dependencia de la ministra. Rodríguez, listo, intuitivo, socarrón, con unos ojos grises clavados en su rostro de filósofo griego, educado en el concepto de responsabilidad individual propia del piloto de combate, es un firme partidario de que en el Ejército cada palo aguante su vela. O, lo que es lo mismo, corporativismo, lo justo. “Cada uno tiene que tener una misión clara; yo tomo mis decisiones, y no se las paso ni al superior ni al inferior. Los jefes de Estado Mayor de cada ejército tienen la misión de preparar la fuerza y ponerla al servicio del Jemad, que la utiliza en las operaciones. Y es mi responsabilidad. Y la acepto. Esto tiene que ser operativo y funcional. El Gobierno necesita un interlocutor, no cuatro”.
El País“.
















































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