Parece ser que una cosa es ser adicto y, otra, necesitar una herramienta vital, ¿no?
“PSICOLOGÍA. El mito de la adicción a Internet. La Red no crea patologías, canaliza problemas existentes – EE UU lo excluye como trastorno – Hace 15 años un psicólogo creó en broma el término. En un día cualquiera de 1995 al psiquiatra Ivan Goldberg, afincado en Nueva York, se le ocurrió gastar una broma. Había leído la cuarta edición del Manual diagnóstico y estadístico de trastornos mentales (DSM, en inglés), la Biblia de la psiquiatría moderna, y decidió animarse con una parodia. Se inventó una enfermedad. La llamó “desorden de adicción a Internet” (IAD, en inglés). Describió sus síntomas y lo colgó, cómo no, en su discreto portal de Internet, hoy aún disponible. Habló de ansiedad, de necesidad de conectarse horas y horas, y de movimiento involuntario de los dedos para teclear. Incluso animaba a crear un grupo de ciberadictos anónimos. Probablemente lanzó unas carcajadas antes de publicarlo.
El País“.





















































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