MORFEO EDITORIAL
Fragmento
inicial
DIETARIO EN RED 2007-2008
Martes, 16 de enero. A
través de José Ángel Mañas, consigo ponerme en contacto con Roger Wolfe, del que
pretendo incluir una cita larga, magnífica, en el próximo libro que
editará Morfeo. Wolfe se siente «¡encantado!». Así da gusto. Mañas y Wolfe,
grandes tipos en lo literario y en lo personal. Y eso que son jóvenes. Y eso que
los editores de este país, tan carcas y pusilánimes, seguramente les tienen
cortadas las alas.
Desde el zumbido de moscas del
amigo Iván Tubau, que me pidió derechos de autor, «si los hubiere», por
Caliente,
una novela de la que no es autor, en la que aparecen unos mensajes electrónicos
que le remitió a mi niña Paz, ya no me fío ni de Dios. Por lo tanto, primero
pregunto. Para evitar la sospecha del peso de las malas caras. Para evitar una
delicada y delgada nube de hiel en el techo de mi huronera. Con el paso de los
años, se aguanta peor la carga de la vergüenza ajena.
Sábado, 3 de febrero. La fuerza del morbo. Qué inmenso placer
experimentarían mis ojos al tropezarse alguna vez con que la firma del crítico
literario Ricardo Senabre se corresponde con una obra mía, por ejemplo con la
última, la novela Como las víboras.
Reconozco que me quedaría boquiabierto, sin leer la primera línea, con los cinco
sentidos aguzados, con los colmillos largos, con la mano
rozando instintivamente la faca
Paloma
muerta en el claustro de la Catedral de Palencia, 9 de julio de
2008
que siempre
guardo en un bolsillo (mi padre guardaba una navajilla, costumbre de viejos de
los pueblos sureños).
Ricardo Senabre, como crítico literario,
es un latigazo que te deja señalada la nalga, un guantazo picante en la cara, un
fiero toque de atención razonado y casi siempre con razón, sin que al crítico le
importe el nombre del criticado. Hasta al mismo Dios le sacaría fallos
gramaticales Ricardo Senabre. Mi admiración por Senabre no puede ser más
profunda. Representa un pulso frente al amor propio del escritor. Y en clave de
pulso leería su crítica sobre una obra mía, con los cinco sentidos erizados, con
los colmillos prontos a gotear, con la faca deseando transfigurarse en el
bolígrafo que describa la carnaza a la contra que representaría mi respuesta.
Ricardo Senabre es todo un desafío. Un morbo mayúsculo. Un amor propio herido,
en solfa, siempre sin respuesta. No hay quien le chiste a Ricardo Senabre. Todos
niños frente a su imperio, su pericia, su raíz.
Dicho lo dicho, demostremos con palabras literales lo último suyo. Pertenece a
El Cultural de esta semana. Trata sobre ¡Bingo!, la última novela de
Esher Tusquets. Cuando ya estamos llegando a los últimos renglones, y parece que
Esther va a salir incólume, dice Ricardo:
Su
prosa llena de meandros, de incisos, de enunciados parentéticos que tratan de
atrapar las diversas líneas de pensamiento que recorren el cerebro del personaje
y donde sólo disuenan construcciones sorprendentes en una escritora catalana,
como «empiezan recién ahora a distribuir» (p. 58) o «no esperaba ya más
nada» (p.117).
Conociendo a Ricardo,
parece que se ha quedado corto.
Anónimo
dijo...
La razon de mi visita es la casualidad que a veces el buscador google
ofrece a los intrepidos viajantes. Buscando cosas de Roger wolfe, me he topado
con tu portal. Interesante tu blog y interesantes tus libros. Visitare la página
de tu editorial, me interesaré por ellos y seguiré tus actualizaciones
internautas. Palabras de un joven que ahora empieza a descubrir el placer de la
lectura.
Saludos.
Lunes, febrero 05, 2007 10:53:00 PM
La verdad
sobre Senabre dijo...
Estimado señor Senabre. Dice usted (y cito
textualmente) que «Seguimos nutriéndonos de productos superficiales, sin apenas
elaboración, sin hondura, y, además, sometidos con facilidad a efímeras
corrientes de moda.» Eso lo dice usted porque no ha leído «Las plazas»
(publicada por Ático ediciones en 2006, www.aticoediciones.com) y pensada y
escrita, durante los últimos seis años, por José Miguel Desuárez y Mercedes
Marcos Monfort. Lo que ocurre es que a los críticos, anualmente, les llegan los
mismos libros de los mismos autores, y no logran indagar en la literatura que se
escribe y publica desde la honradez literaria, que siempre existe, pero
minimizada por el mercado literario. Le emplazo, pues, a degustar ese libro que
ha sido escrito con constricciones similares a las que Georges Perec utilizó en
«La vie mode d’emploi», y en la web www.escritoresymatrimonio.es puede usted
incluso leer cómo ha sido pensada y escrita la novela hasta que ha visto la luz
en este año tan insatisfactorio literariamente. Un saludo. José Miguel Desuárez
y Mercedes Marcos
Monfort.
http://www.elcultural.es/scripts/foro.dll/VerConver?IDCONVER=19597
Viernes,
abril 13, 2007 12:10:00 PM