MORFEO EDITORIAL
UNA NIÑA
PERDIDA EN EL MAR
FRAGMENTO
INICIAL
El día que los dos guajiros de malas
costumbres asaltaron el chamizo, los niños de aquella humilde estancia
aprendieron a estar queditos y sin respirar debajo de la tierra, mismamente como
los congorochos.
La niña Valeria era muy bien
mandada, por eso obedeció a su padre, el rebelde Tobías, sin preguntar. A
continuación cargó con su hermanito de meses, y con toda la humedad y negrura
del agujero, momentos antes de la violencia. Cuando la niña escuchó las
sacudidas de la tabla que los encerraba, aún conseguía vislumbrar los rojizos
ojos de su madre, tupidos de lágrimas candentes, unas lágrimas que escaldaron
sus mejillas al despedirse de los hijos para siempre.