Caliente, reseña de Blanca Berasátegui

Reseña de Juan Palomo, seudónimo de Blanca Berasátegui,
directora de El Cultural, a la novela Caliente.
Ver la versión on-line, de El Cultural, aquí.

Reseña de Blanca Berasátegui (Juan Palomo) a la novela CALIENTELa reseña, aquí, entre comillas y en cursiva:

“La otra Paz Vega se descuelga con un libro Caliente. (…) Me cuentan que una pequeña editorial, Morfeo, acaba de publicar un libro de Paz Vega titulado Caliente, la historia de una chica precoz abiertamente bisexual. Pero que mitómanos y morbosos no se precipiten a las librerías, o al menos que no lo hagan errados (o herrados, el género porno les gusta demasiado), porque bajo el nombre de Paz Vega se oculta un tal Antonio Gálvez que resulta ser también el editor, y un tipo más que calenturiento”.

El Paseo de los Caracoles, crítica de Care Santos

Crítica, excelente, de Care Santos, a la primera edición de la novela El Paseo de los Caracoles. Salió en el suplemento El Cultural, del diario El Mundo, el día 27 de junio de 1999. Llama la atención cómo se parangona la primera novela de Antonio Gálvez Alcaide con obras cimeras de la literatura en lengua española, como La colmena, de Camilo José Cela, Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez, o Pedro Páramo, de Juan Rulfo.

Crítica de Care Santos a El Paseo de los Caracoles

Crítica de Care Santos, en El Cultural, del diario El Mundo

La crítica, entre comillas y en cursiva:

“Entre Cornellá y Sant Joan Despí, dos poblaciones de la periferia de Barcelona, se extiende El Paseo de los Caracoles. Es un lugar poblado y vital, pero también perfumado por la fragancia a cipreses que llega de los dos cementerios que lo flanquean. Además, estamos en un largo y caluroso día de verano, y va a haber un eclipse. En estas coordenadas espacio-temporales se sitúa la primera novela de Antonio Gálvez Alcaide (Sant Joan Despí, 1963), quien ya contaba en su haber con un édito libro de cuentos, Relatos del fuego sanguinario y un candor, antes de llegar con esta historia a la recta final del último premio Alba-Prensa Canaria, razón por la cual Menchu Solís decidió publicarla.
Es interesante que el escenario escogido por el autor para su debut en los relatos de largo aliento haya sido su propia ciudad. Una ciudad, por ciento, de escasa o casi nula presencia literaria. He aquí el primer aliciente de esta novela. Pero –como siempre sucede– la descripción de un espacio geográfico implica otras consideraciones mucho más profundas.
Al elegir hablar de Sant Joan Despí y de Cornellá, Gálvez está eligiendo hablar de una determinada Cataluña: la de los emigrantes y su descendencia. Con el diccionario de la Academia en la mano podríamos decir que este es un verídico retrato de la Cataluña charnega, que sí ha conocido glorias literarias. Y valga una sola, como ejemplo: El amante bilingüe, de Juan Marsé.
Sin embargo, hay que ser muy ingenuo para no entender que el Paseo de los Caracoles es, más que el escenario de esta historia, el verdadero –tal vez el único– protagonista de la misma. El autor nos presenta a un numeroso ramillete de personajes, todos vecinos del paseo: Pepín, Pachurra, Gemma, Federico, Angelines, Fernandín, Mercedes, María…
Y nos habla de sus circunstancias: la drogadicción, el desengaño, la soledad, la muerte. Es una foto de familia plagada de personajes grises que nos transmiten sus grises experiencias. Sin embargo, uno de estos personajes empieza a imponerse misteriosamente: el narrador. Un narrador intervencionista que, cuando por fin se presenta, en el tercer capítulo, ya tiene al lector intrigadísimo.
Y no hay para menos, ya que el narrador –pronto lo sabremos– es un muerto. Y el Paseo de los Caracoles, que a ratos nos parecía La Colmena y a ratos –arrastrados por la interferencia de lo mágico– nos recordaba a Macondo, ya sólo nos evoca irresistiblemente a Comala, el pueblo imaginario que Juan Rulfo pobló de muertos. A medida que avanzamos en la narración, el autor nos demuestra que algo de eso había: los muertos tienen en esta historia muchísima más importancia que los vivos, y serán ellos los que al final del libro se impongan sobre el resto. “Los muertos que ululan por el Paseo son de todos los tamaños y edades. Unos arrojan alegría; otros, los más jóvenes, juegan a las carreras por las aceras vacías; otros hacen malabarismos mientras flotan en el aire; otros se cuentan sus vidas y sus muertes”, nos deja claro el autor en la página 185.
Por todo, el universo que nos presenta Gálvez es fascinante y sobrecogedor. Más aún porque el paisajista ha tenido buen gusto para escoger los colores de la paleta: la grisura de los protagonistas, la oscuridad del conjunto –con la muerte siempre em primer término– y los colorines de un narrador tan jovial como muy pocos vivos”.

El Paseo de los Caracoles, crítica de Javier Calvo

Crítica a la primera edición de la novela El Paseo de los Caracoles. Esta pertenece a Javier Calvo. Salió en el suplemento cultural Babelia, del diario El País, el 17 de julio de 1999. Resulta llamativo que se califique la novela como “original danse macabre” y que se indique que la novela hunda algunas de sus raíces en la novela de Camilo José Cela titulada La familia de Pascual Duarte.

Crítica de Javier Calvo a El Paseo de los Caracoles

Crítica de Javier Calvo, en Babelia, del diario El País

La crítica, entre comillas y en cursiva:

DANZA MACABRA EN UNA BARRIADA DE INMIGRANTES
La primera novela de Antonio Gálvez Alcaide (Barcelona, 1963) es una original danse macabre ambientada en una barriada de inmigrantes andaluces del extrarradio barcelonés. El narrador es un espectro que deambula por ese escenario –representado como ámbito tétrico y mortuorio–, donde la vida miserable de sus habitantes es asimilada con la muerte gracias a la perspectiva del fantasma que ve ambos mundos superpuestos. La fantasmagoría del relato actúa como sistema de metáforas dentro de un retablo donde lo grotesco, lo macabro y la degradación sexual son exagerados deliberadamente en una valiente apuesta por lo horrible más allá de toda sutileza, experimento que hunde algunas de sus raíces en el Pascual Duarte.

El Paseo de los Caracoles, crítica de Eusebi Boyés

Crítica a la primera edición de la novela El Paseo de los Caracoles. Pertenece a Eusebi Boyés. Salió en la revista Lateral, en el número 59, de noviembre de 1999. Este crítico, además de acercar al autor a Juan Rulfo y a Camilo José Cela, también lo aproxima a Francisco Umbral y a Juan Marsé. Se destaca que proclame que la Cornellá de Antonio Gálvez Alcaide es la heredera de La Verneda de Juan Marsé.

Crítica de Eusebi Boyés a El Paseo de los Caracoles. Revista Lateral

Crítica a El Paseo de los Caracoles

La crítica, entre comillas y en cursiva:

“Una colmena deudora de Cela y su variopinto catálogo de habitantes: ése es el marco de El Paseo de los Caracoles, opera prima de Antonio Gálvez Alcaide (Sant Joan Despí, Barcelona, 1963). El título remite a la rambla que separa dos municipios del extrarradio barcelonés: Cornellá y Sant Joan Despí. Una rambla conocida por sus bares de caracoles y por su peculiar ubicación, ya que separa los cementerios de ambas poblaciones. Es decir: conviven en ella la vida de las terrazas y la muerte de los nichos, los vivos y los muertos.
Dos son los principales aciertos de la novela. Por un lado, el confundir, como si de un relato de Juan Rulfo se tratara, espíritus y seres de carne y hueso, fantasmas repletos de vitalidad y gente muerta en vida. El propio narrador, como se irá descubriendo, es un espectro que tiene acceso a la existencia de decenas de personajes gracias a su invisibilidad. Por otro lado, utilizar para el retrato de ese microcosmos un lenguaje rico y sugerente, en la línea del esgrimido por Umbral o el mismo Cela. Su mayor defecto –justo es señalarlo– deriva de esa circunstancia. El autor no acaba de encontrar su estilo propio y la prosa suena a leída. Pero ésa no es razón para abandonar la lectura. Sobre todo si el lector es amante de la literaturización de la Barcelona periférica, la Barcelona de los emigrantes, los contrastes, los viejos pobres y los nuevos ricos. En ese sentido, no hay duda de que el Cornellá de Gálvez Alcaide es el heredero de La Verneda de Juan Marsé”.

El Paseo de los Caracoles, entrevista en Onda Cero

A continuación, la entrevista que le hizo Eduardo Yañez a Antonio Gálvez Alcaide,
sobre la novela El Paseo de los Caracoles,
en Onda Cero, aquí.

El locutor de radio Eduardo Yañez

Eduardo Yañez

El Paseo de los Caracoles, entrevista en Sants Montjuic Radio

A continuación ofrecemos la entrevista que le hizo Cándido Querol a Antonio Gálvez Alcaide, en Sants Montjuic Radio, sobre la primera edición de la novela El Paseo de los Caracoles. La entrevista aparece dividida en cuatro partes.

El locutor de radio Cándido Querol

Cándido Querol

Lectura de fragmentos escogidos por Cándido Querol,
intercalada con curiosas canciones: 1.

Lectura de fragmentos escogidos por Cándido Querol,
intercalada con curiosas canciones: 2.

Se inicia la entrevista: 3.

Termina la entrevista: 4.